miércoles, 19 de enero de 2011

sin sentido


abro esta entrada sin saber muy bien qué puede salir de estos cinco minutos, qué puede salir de mi cabeza desordenada. sin sentido.
a veces, cuando lo cercano deja de estar al alcance de la mano el cerebro trata de engañarnos o tal vez seamos nosotros lo que tratamos de engañar. Quién sabe.

sea como sea y fuera como fuese podría cerrar la puerta de este castillo de princesa con un manojo de llaves. Pero no el mío. Podría ocurrir que me  refugie del frío con un cálido pijama invernal. Pero no el mío. Podría soñar con príncipes y princesas, acurrucada en un lado de la cama. En el OTRO. Y quién sabe.

adormilada podría a la mañana siguiente robar una chaqueta, una blusa, un bolso de mi armario y construir un outfit especial. Heredado. Y quién sabe. Quizá mañana sea un día apto para los recuerdos. Quizá.

cuando lo cercano no está al alcance de la mano, hay también mil y una maneras de traerlo hacia nosotros...
mientras escribo estas líneas, las mangas de este jersey en el que me arropo tratan incansablemente de esconder mis manos tras ellas... De esconderme.

¿a mí? quizá sea yo la que se esconda.

y quién sabe...